Lo primero que se debe hacer es mantener el aluminio perfectamente limpio.

Si hay una capa de óxido, se recomienda retirarla mecánicamente, con procesos como pueden ser el esmerilado y el pulido. Esto, porque debido al proceso de fabricación, la capa es poco reactiva químicamente. Tras el mecanizado, se forma una capa fresca que sí es químicamente activa.

Otra cosa que se debe evitar es que se forme una película de grasa o que se generen partículas de suciedad en las superficies. Tras pulirlo, se puede usar acetona para limpiar la superficie. En caso de que sea posible, no se debe esperar más de 10 minutos para continuar con el mecanizado.

La superficie de las piezas que debe tener pegamento tiene que superar por 10, el grosor del material, por ejemplo, si nos encontramos con el caso de aluminio cuyo grosor es de 1 milímetro, se debe recubrir al menos un centímetro de superficie de pegado.

 En caso de que haya una mayor carga, la superficie de pegado debe adaptarse o aumentarse. En caso contrario, no será posible lograr una óptima adhesión.

En el mercado hay distintos tipos de pegamento para aluminio, por lo cual recomendamos pedir información a la tienda preferida. 

Artículo creado con información de perfilesdealuminio.net.